martes, 22 de septiembre de 2009

Rock de La Plata en Brasil

En la entrada anterior hablaba del festival Porâo do Rock que va a tener su petit versión argentina. El de allá es un mega festival gratuito, organizado por la ONG ("ongui" se diz) del mismo nombre, que se lleva a cabo cada año en Brasilia.
En la edición 2009 (que se celebró el pasado fin de semana) estuvo, compartiendo el escenario principal con grandes figuras, la banda platense El mató a un policía motorizado.
Lo de grandes figuras es en serio: Paralamas, Sepultura, Raimundos... Y una reunión sorpresa de Legiâo Urbana (!) donde a Dado Villa-Lobos y Marcelo Bonfá se les sumaron, para reemplazar la voz la voz del irremplazable Renato Russo, Herbert Vianna, Toni Platâo y Sebastián (de La Vela Puerca) entre otros.
Los de El mató... ya habían viajado otra vez a Brasil, pero sin duda esta fue su fecha más importante por aquellos lados.

Y para el próximo fin de semana tenemos a otra banda platense, Mostruo!, presentándose como número fuerte en el festival Varadouro 2009. Este tendrá lugar en Rio Branco (capital del estado de Acre, plena Amazonia) y contará también con la presencia de la muy buena banda cearense Cidadâo Instigado y los locales Los Porongas.
Por si les interesa conocer qué bandas van a tocar, van por acá y bajen el compilado preparado por la gente del festival.
Y si después de escucharlo se deciden a viajar, les dejo el plano para ir de Rio Branco al lugar mismo de los shows.
Brasil sin escala es servicio!


lunes, 21 de septiembre de 2009

Manguebeat en Argentina!


Finalmente, luego de larguísimos años, la legendaria banda pernambucana Mundo Livre SA, llega a Buenos Aires.
Eso acontecerá en practicamente un mes en Niceto (Capital), en la versión argentina del Porâo do Rock (sótano, bodega del rock).
El que toquen junto a El mató... me disparó algunas ideas que compartiré en estos días.
Por lo pronto, no es poco, luego de la visita del año pasado de Naçao Zumbí, que la otra banda emblemática del manguebeat llega al Rio de la Plata justifican plenamente el post.
Ficamos ligados!

martes, 15 de septiembre de 2009

Ramiro Musotto. Audios de una charla.



En la entrada anterior comentaba la primera vez que entrevistaba a Ramiro Musotto, en 2005. Por suerte, no fue la única. Le hice un par de notas mas y también compartí otros momentos, como aquella "cena" en la puerta de un kiosko de 3 y 48 a las 2 de la mañana, al término de su presentación en la ex AMIA de La Plata, porque el restaurant al que debíamos ir ya había cerrado.
Pero volvamos más atrás aún. Yo ya había oído hablar de Ramiro en los viajes que hice en los 80 al carnaval baiano. Allá me hablaron sobre un muy jóven percusionista argentino que tocaba con los músicos mas grossos. Me acuerdo perfectamente cuando 2 de ellos, Gerônimo y Margareth Menezes, tocaron en Buenos Aires en 1988 y él formaba parte de la banda. Me acuerdo también que lo presentaron como nacido en Bahia Blanca (algo totalmente falso! je).
Años después volví a verlo en discos de Daniela Mercury y con Caetano y Gil, pero en vivo recién en 2005 en Ciudad Vieja.
Habían pasado un montón de años, desde aquel 1988.
El samba-reggae había pasado a llamarse "axé", Daniela Mercury, que en principio nos sonó un poco for-export, terminó en realidad siendo uno de los últimos exponentes medianamente genuinos de esa generación. El pseudo samba do recôncavo-pagode se apoderó de todo, gracias al Tchan y la Boquinha da garrafa. El carnaval finalmente se volvió un gigantesco negocio y el Pelôurinho se transformó en un shopping para satisfacer el imaginario extranjero sobre la ciudad de Jorge Amado.
Poco que ver con el de un tiempo atrás el carnaval baiano del nuevo milenio.
Por eso fue impactante verlo a Ramiro presentando Sudaka por primera vez en La Plata. Porque él mostró, en ese show, el Salvador real y una linea evolutiva inédita. Trajo el berimbau, el samba-reggae y el afoxé al siglo XXI. Rescató a Camafeu de Oxíssi y al primer Ilê Aiyê, en los samplers, a los cangaceiros en las proyecciones, al mismo tiempo que remixaba el grito del botellero bonaerense.
"Es el mejor recital que vi en mi vida" me dijo alguien que nunca fué muy afecto a la música brasilera.
En las otras visitas se repetían los mismos comentarios. Me acuerdo al líder de una reconocida banda punk-platense, haciéndome encendidos elogios después del que fuera el último show de Ramiro acá, en una madrugada de un cálido sábado.
Vuelvo: los audios, editados y musicalizados, son de un extenso reportaje telefónico realizado el día anterior a su primer show en La Plata, el día 3 de diciembre de 2005.
Quizás en próximas entradas, también suba los más recientes.

1ª Parte:



2º Parte:




3º Parte:


4º Parte:

lunes, 14 de septiembre de 2009

Ramiro

Empecemos con un par de e-mails:

"che Ramiro, como es eso que sos de bahía blanca?
acá ando reivindicando tu origen como nacido en esta gloriosa ciudad y nadie lo reconoce.
estuvo el zeca baleiro hace un par de meses x acá y tocó en niceto (un show muy lindo a tres guitarras pero con polenta). la cosa es que le hice una nota y te nombré y me dijo, "si, él es de bahía blanca" y ahí entré a discutirle.
y no es la primera vez que pasa.
no pretendo con esto crear una polémico tipo "gardel es uruguayo o francés" pero es bueno que sepas que desde aquí te reclamamos como platense, je je (como los redonditos de ricota y virus, che).

bueno, espero que todo ande bien y también espero que se edite pronto la "otra parte" de civilización y barbarie. acá tu música sigue sonando y cada vez más gente te sigue conociendo y apreciando. só isso, un abrazo, charly"
(viernes, 23 de noviembre de 2007, 03:05 pm)

"hola charly querido
soy nacido en la plata y criado en b bca
mis padres son de b bca
mis abuelos son de b bca
mis primeras novias son de b bca
mis bisabuelos son de b bca
pero naci en la plata
un beso grande
tocamos en la plata el 6 de diciembre
besos
r"
(viernes, 23 de noviembre de 2007, 11:32 pm)

Entonces en qué quedamos? Ramiro Musotto nació en La Plata y es de Bahía Blanca?
y... un poco sí y un poco no.
Porque todo en Ramiro era así: el estar en 2 mundos a la vez.
Nació en Argentina, pero desde hace 26 años vivía en Brasil.
Siempre fue percusionista, desde chico, pero hace más de 20 años comenzó a meterse con las programaciones electrónicas.
A los 16 años tocaba en la orquesta de Bahia Blanca y un par de años después aprendía de capoeiristas -un poco virtuosos y un poco malandros- del Pelourinho (Salvador), en tiempos en el que el tal Pelô no era un barrio para espíritus sensibles.
Y así fue: desde que llegó a Bahia, a comienzo de los '80, recorrió terreiros y blocos afro, donde se estaba gestando el samba-reggae mientras tocaba frevos y canciones de moda en los trios elétricos top del carnaval baiano.
Y fue el convivir con esos 2 mundos, por entonces muy lejanos entre sí, de los blocos afro y los tríos eléctricos, lo que lo tornó una pieza clave cuando estos conjuntos de clase media-alta, se vieron obligados a interpretar el ritmo de los pretos, que hasta ese momento solo participaban en el carnaval baiano como público
Ramiro conocía los dos mundos y estaba junto a Gerônimo, en 1987, cuando este cantó aquello de "eu sou negâo, meu coraçâo é a liberdade.." para cambiar el rumbo del carnaval baiano. También estaba cuando la banda Reflexus grababa "Canto para Senegal" (sene, sene, Senegal...) para indicarle al violero cómo traducir a la eléctrica el toque samba-reggae y transformarlo en el primer samba-reggae eléctrico.




Y cuando digo estar en 2 mundos al mismo tiempo, también en estar en 2 tiempos a la vez: en el presente y en el futuro. Ramiro era un tipo que verdaderamente "la tenía clara" y cuando salió de gira con Margareth Menezes por Europa, aprovechó para invertir lo ganado en las primeras máquinas de ritmo verdaderamente complejas. Y con la ventaja de ser un virtuoso percusionista, le sacó a las programaciones un provecho que, hasta ese momento en Brasil nadie había alcanzado.
Por eso Daniela Mercury lo llevó con ella a Rio de Janeiro cuando Liminha iba a producirle el disco que la lanzaría como estrella nacional e internacional. Por eso el mismo Liminha les sugirió a Caetano y Gil unas bases de Ramiro para el disco Tropicália 2, de 1992.
De ahí en más le llegó el reconocimiento nacional en un ambiente difícil: trascender como percusionista en Brasil…
El trabajo entonces lo llevó a mudar Salvador por Rio de Janeiro, siendo un percusionista-programador-productor muy requerido. Son innumerables las participaciones de Ramiro, por nombrar una, la producción de parte del disco debut de Zeca Baleiro.
Formó parte del grupo de Martinho da Vila
-ah, ¿entonces era sambista?
Fue percusionista de Lulú Santos, Skank y Paralamas.
-ah, ¿entonces era pop?
Tocó con Marisa Monte, Lenine, Chico César, Adriana Calcanhotto ...
-ah, ¿entonces qué era?
Y sí, era samba y rock, popular y alternativo.
Cuando salía en grandes giras, con Skank por ejemplo, aprovechaba el tiempo en hoteles para ir armando lo que sería su primer disco y que terminó siendo el revelador Sudaka(2004), donde convivirían Glauber Rocha, el Gato Barbieri y el boteyiro, boteyirooo.

Su mundo era inmenso y por eso si viajaba una semana a la Argentina para dar 3 o 4 recitales, al mismo tiempo armaba talleres, colaboraba en grabaciones de otros y encima pinchaba discos en algún evento. Y no estoy exagerando. En uno de esos viajes (2005) fue cuando lo entrevisté por primera vez. Ramiro tenía tan llena la agenda que al final me dijo: "llamame tal día, voy a estar durmiendo pero despertame igual, porque más tarde tengo esto y lo otro". Y así fue: lo llamé, lo desperté, me pidió que lo vuelva a llamar en 10 minutos y después charlamos más de una hora, con toda intensidad.
La última vez que estuvo en La Plata seguía a ese ritmo: en menos de 48 hs dio 2 recitales, un taller y una charla.
Por todo eso, por tanta vida que tenía el loco, se hace imposible comprender que ya no está.
Que nos va a quedar lamentarnos por una obra única que recién comenzaba a dar a luz. Que nunca vamos a escuchar ese disco de sambas que pensaban realizar con Zeca Baleiro. Que no va a existir ese disco con Naná Vasconcelos, que este año no va a estar por acá.
Y mucho más para lamentar.
Nos queda la satisfacción de haberlo visto sabiendo que estábamos en presencia de un creador en serio, de aquellos que verdaderamente modifican la realidad.
Salve Ramiro!

Un par de videos:

Junto a Naná Vasconcelos, su ídolo de siempre:


y un documental de Pedro Luis:

miércoles, 8 de abril de 2009

Lula Queiroga, algo más que el parceiro de Lenine

Ya que últimamente ando en la onda copy, paste y traducción, una buena sobre Lula Queiroga, un tipo para nada famoso pero que ya ha sido grabado por Pedro Luis, Lenine, Ana Carolina, Zélia Duncan, Ney Matogrosso, Roberta Sá y Elba Ramalho. Es que este pernambucano que ha grabado poco pero ha hecho mucho está por editar su ¡tercer disco!
Para quien no lo conoce, ya consígase Baque solto junto a Lenine, un disco que alumbraba algo de la onda pernambucana que iría a estourar en los '90, mangue beat mediante.
Un artículo de hoy en Jornal do Brasil:

RIO - Lula Queiroga es uno de esos nombres que, quien acompaña distraídamente la música brasileña desde los años 70, ya leyó en algún lugar. Él aparece hasta en los créditos de algunas bandas sonoras de filmes de Renato Aragão, como O trapalhão na Arca de Noé (1984), para el cual compuso y hasta cantó temas. Cantor y compositor de discografía reducida – son pocos títulos, el más pujante de ellos dividido con el coterraneo Lenine, Baque solto (1983) – Queiroga exhibe en Tem juízo mas não usa una sonoridad que puede recordar bastante a la del antiguo parceiro. Pero que él también ayudó a desarrollar en la época en que el coautor de Hoje eu quero sair só era una promessa de la MPB.

Cria del própio Queiroga, Pedro Luis aparece como parceiro en el tema que le da nombre al disco, un samba que acaba siendo como candidato a hit, uno de sus momentos más radiofónicos. Y paira sobre el soul-samba-nordestino Coração burro, una de las mejores del álbum. Aunque los estribillos y las lineas vocales de canciones como el batidão nordestino Você não disse sean "potencialmente comerciales", los 14 tracks del álbum suenan un tanto experimentales, bromas de estúdio junto a toques pop-MPB.

Entre ellos el choro nordestino Altos e baixos, cuya letra, confesional sin ser personal, tienen algo que remite a Titãs y a la fase setentista de Tom Zé. Y cuya grabación mistura guitarras (una de ellas tocada con una lapicera Bic) y programaciones de percusión. Belo estranho dia de amanhã, grabada ya por Roberta Sá en Que belo estranho dia para se ter alegria (2008) tiene la misma postura de insertar rarezas en la letra (que une partes habladas y cantadas) en armaduras pop. Tectopop lleva la fórmula al climax, con violas, percusiones y metales en medio de una tentativa de tecnopop nordestino marcial. Tem juízo mas não usa resulta una buena reinvención de la MPB.

viernes, 3 de abril de 2009

Bebel Gilberto, Carlinhos Brown, acabou chorare.


Otra cortita, del Jornal do Brasil de hoy:
"SALVADOR - Este sábado, en Salvador, Bebel Gilberto tiene un encuentro marcado con Carlinhos Brown. En el estudio Ilha dos Sapos, en Candeal, la hija de João Gilberto grabará con el timbaleiro una nueva versión de "Acabou chorare", hit de Os Novos Baianos, para el próximo CD de la cantora."

La información no cuenta lo más importante: "acabou chorare" es una expresión original de Bebel. Sí. Alguna vez Joâo Gilberto le contó a los Novos Baianos, cuando convivieron en una finca de Rio de Janeiro a comienzos de los '70, una anécdota que tenía como protagonista a su hijita. Parece ser que un día, cuando "la familia Gilberto" (Joao, Miucha y Bebel) vivía en México, la menina se tropezó y su padre asustado corrió a socorrerla, pero ella, "consolándolo" y aguantando el llanto le dijo: "acabou chorare, papai", mezclando un poco de español con portugués para decir algo así: "no hay más llanto, papá". Eso le bastó a Galvâo, poeta y letrista de Novos Baianos para escribir una canción que, bellamente, Moraes Moreira musicalizó. Y que mañana sábado grabará Isabel Gilberto de Oliveira, na Bahia.
La historia de la canción la leí hace un tiempo en el libro "A cançao no tempo" de Jairo Severiano y Zuza Homem de Mello

Para asistir, la versión del tema que grabara hace poco Arnaldo Antunes:

Chau noche brazuca en Montreux


Ya no habrá más "Brazilian nights" en el Festival de Jazz de Montreux (Suiza). Al menos es lo que informa O Globo: "desde el año 1978 este va a ser el primer año sin una jornada dedicada exclusivamente a la música brasileña en tan prestigioso festival". Y me da un poco de pena. Hay tanto disco bueno grabado en ese festival, que se yo: Hermeto, Elis, Alceu Valença, Ney, Caetano, Gil, Joao Gilberto, Paralamas... son los primeros que se me vienen a la cabeza. Es cierto que en los últimos años, por lo que se, no mantenían el mismo nivel (aunque la actuación de Seu Jorge pareciera desmentirlo, je).
Así que dejo un videíto de uno de los momentos más altos de esas jornadas: encuentro de Elis y Hermeto, hace 30 años, en el verano suizo


miércoles, 25 de marzo de 2009

Volviendo a Domingos Oliveira

Hace un par de meses, el director, actor y escritor publicó en su blog algunas reflexiones, a propósito del fracaso comercial de su última película "Juventude", que me parecieron interesantes para compartir. Por eso la traducción. A ver qué opinan:

EL FRACASO DE LA CALIDAD

Trato de comprender porque mi film “Juventude”, aunque haya sido un notable éxito de crítica, es un fracaso en número de espectadores totalizando, hasta hoy, 22 de enero de 2009, no más que 12 mil espectadores. Trato de entender como un film que provoca una profunda conmoción, que es unánime entre las cabezas pensantes o sensibles, puede ser un fracaso de taquilla. ¿Cuanto vale el famoso boca a boca en el cine brasileño? Él es el verdadero espejo del agrado del film. ¿Cuanto vale eso? En casos como el de “Juventude”, parece no valer nada. ¿O será que la platea inteligente va, pero no recomienda? Todo es posible.

Este artículo no es sobre “Juventude” y si sobre varios otros films buenos, donde ocurrió lo mismo. Es una tentativa de comprender el fracaso de la Calidad. Es necesario, antes de todo, entender que el mercado es absurdamente dispar. Que dada la existencia de auspicios, los gastos en comercialización son muy diferentes, creando, evidentemente, una competencia injusta y desleal con las películas que no tienen fondos para publicidad. Es una lucha de David y Goliat, uno siendo exhibido en el cine al lado del otro.

Muchas cosas llevan el espectador al cine, más allá de la calidad. Principalmente:

1. El número de copias
2. El número de cines en que fue lanzado
3. Si hay o no artistas de la TV Globo u otros igualmente mediáticos

Es evidente que estos valores enumerados hablan a favor del llamado “film comercial” de asunto y lenguaje fáciles o poco creativos. Claro que hay excepciones de buenos films pasatistas como el de Daniel Filho, que es una especie de Monicelli brasileño. Sin embargo sabemos que hablar de números es hablar de nada. Números son manipulables. Es evidente que el agrado de un film es importante.

Un filme no esta hecho para divertir, apenas. Está hecho para enseñar a vivir. ¿Será necesario hacer films malos en un país pobre como Brasil? Es evidente que no. Lo necesario es hacer buenos films. Que lleguen al corazón de la platea. Que les enseñe a ser mejores personas, mejores ciudadanos, tornar más justa nuestra cruel sociedad. Difícilmente ese tipo de film puede ser hecho a muchas manos. En general, son films de un hombre solo, el autor, la visión de mundo de un hombre que, creyendo que la vida vale la pena, grita eso para los otros. Bajo forma de elogio de las grandes cualidades humanas, la dignidad, la honestidad, el amor, el patriotismo, la ética, o sea, los valores que construyeran esta nuestra humanidad. Estos films valen la pena ser hechos. Los otros no. O mejor, deben ser hechos sin apoyo del Estado.

No hay ningún vestigio en la Legislación Brasileña de Cine de medidas que protejan decididamente ese tipo de film: el filme de Arte. Muy por el contrario. Cada vez más se considera como valor magno la recaudación bruta. Aquello que el film rinde en dinero. Como si ese fuese su único valor. La TV Globo establece el valor financiero de los filmes que compra a través de la taquilla. Igualmente con el moderno Funcine, que es una óptima idea, la taquilla de los films anteriores cuenta prioritariamente.

La taquilla es importante, sin duda. Hasta en una obra de arte. Todo lo que oí hablar hasta hoy llegó a mí porque dio dinero. Beethoven dio dinero. Kafka dio dinero. El arte es invencible. Más temprano o más tarde él alcanza a todos e da dinero. La mayor parte de las veces, fuera del período de vida del artista. Que, por eso, produce menos. Es una lástima.

El cine brasileño tiene que representar el mercado internacional, en el pequeño margen disponible para eso. Lo que ha sido intentado a través de films que de alguna forma imitan el tipo de cine que los americanos hacen.

El film de bajo presupuesto es despreciado y el altísimo presupuesto aclamado. Es la máxima que el dinero llama al dinero. Y lo llama ciertamente. Pero es importante que las autoridades apoyen eso.

Reivindico al Ministério da Arte. Dirigido por artistas. Fuera de cualquier sospecha, que privilegian solamente el mérito. El arte del film. No es necesario u ministerio con grandes dotaciones presupuestarias. Seria el minúsculo ministerio. Pero ministerio. Que ayudase a crear la importancia social del cine y que hiciese del cine el retrato del país. Que ayudase, en su diversidad, tanto los escogidos como los millonarios. En un cine de alto aspecto y virulencia emocional. Esos films son los únicos que pueden vencer la barrera del mercado internacional. Son esos films los que se harían cargo de la llamada, proclamada e deseada industria cinematográfica. Así como la locomotora transporta al tren. Es necesario, igualmente incentivar el film independiente y patrocinarlo a posteriori, si fuera bueno. Esto está prohibido en la legislación actual que patrocina guiones, una de las formas más difíciles de leer de toda la literatura. Preconizo la vuelta de la meritocracia artística. Caso contrario, estaremos ante el primado de la mediocridad. De la idea inútil y repetida, del mensaje conformista. Mientras tanto, son otros valores que, cargados de burocracia crean los edictos de auspiciantes. O dan el dinero directamente.

La incomprensión de las autoridades y de los burócratas responsables sobre este punto fundamental es el problema del cine brasileño. Para completar, por favor, nadie levante el argumento de que es difícil y subjetivo juzgar lo que es o no es arte. ¡Mentira! ¡Mentira maliciosa! El arte brilla como el sol. Da frutos abundantes en todas las estaciones. Es reconocible a primera vista. Y, si no fuera, basta preguntar a un artista de verdad que ya haya emocionado a mucha gente.
Por mí, pongo mi guión nuevo en mérito, la mejor cosa que haya escrito, y también mi nueva pieza teatral, la mejor que haya escrito, bajo del brazo. Me armo con el farol de la paciencia y salgo por ahí golpeando de puerta en puerta pidiendo, como si fuese un plato de comida, una inteligente compresión.

Domingos Oliveira, Rio de Janeiro, 22 de enero de 2009.


viernes, 6 de marzo de 2009

Inteligencia y sensibilidad, el cine de Domingos Oliveira

No hace mucho que descubrí al veterano director, escritor y actor Domingos Oliveira (Rio de Janeiro, 1936). Me bastó ver “Separaciones” y, especialmente, “Todas as mulheres do mundo” para percibir que desde hacía mucho tiempo un director de cine no me conmovía de esa manera.
“Todas as mulheres …” (1967) es su primer, y para muchos, mejor film. Fue protagonizado por Paulo José y Leila Diniz (beleza, algún día postearé algo sobre ella). En esa época Domingos ponía punto final a un matrimonio de tres años con la propia Diniz. “El film es el retrato de nuestra separación. Fue doloroso pero a la vez necesario” reveló el director. Un Woody Allen carioca y un tanto contracultural en plenos ’60. No es Manhattan, es Gávea, Baixo Leblon en tiempos que el neoyorquino recién empezaba a filmar.
Hasta el presente dirigió y estrenó 14 películas y más de 50 obras de teatro (“Confesiones de mujeres de treinta” tuvo su versión argentina).
El amor es la obsesión temática de su obra, mixturada con reflexiones sobre el cine y el teatro. Ha creado, por así decirlo, un dogma, pero no de dogmático sino en defensa de la independencia artística. Por ejemplo: la inversión inicial de "Separaciones" (2003) fue de 30 mil reales y filmada en video digital, sin esperar subsidios y patrocinantes: “Esta situación (de conseguir recursos) convierte a los artistas en pedigüeños, me niego a perder el tiempo en pasillos de empresas”, decía por aquellos días.
Obviamente esta situación lo lleva, por ejemplo, a que su última película, “Juventude”, a pesar de haber sido aclamada por la crítica, sólo pudo estrenarse, en principio, en San Pablo.
Por lo que leí, en “Juventude” parece que la confusión sentimental de hace más de 40 años planteada en “Todas las mujeres...” persiste: tres amigos se reúnen (interpretados por Oliveira, Paulo José y Aderbal Freire Filho) hablan del amor, las mujeres y el paso del tiempo. “El tiempo pasa como un ratón en el salón”, dice en un pasaje uno de estos personajes. Muero por verla.
En estos días está buscando actores entre 40 y 60 años para una nueva puesta teatral. Si eres actor y andas por Rio de Janeiro, je.
En tanto, les cuento las películas que pueden encontrarse en la red:
“Todas as mulheres do mundo” (1967)
“Separaçoes” (2003, con subtítulos en Clan sudamérica), también autobiográfica, protagonizada por él mismo y su actual mujer, Priscilla Rozenbaum. Diálogos brillantes y antológicos que uno no puede parar de citar. Obtuvo el 1º premio en el Festival de Mar del Plata 2003.
“Feminices” (2005) algo así como “confesiones de mujeres de cuarenta”
“Carreiras” (2006) Basada la pieza Corpo a corpo, de Oduvaldo Viana Filho. Antes de los títulos, una pequeña declaración de principios de su BOAA -Baixo Orçamento, Alto Astral (bajo presupuesto, alto astral)

Pueden ver sus blogs:
bravonline.abril.com.br/blog/domingosoliveira/
dodomingosoliveira.blogspot.com/ (anterior)
domingosinprocess.blogspot.com/ (ideas sobre libros, obras teatrales y películas que aún no escribió)

Para terminar, seu Domingos, en el papel de Cabral en el film “Separaciones”, leyendo un texto caldeo del siglo IV a.c., sobre “el hombre lúcido”



Para quien quiera seguirlo en castellano:

"...es anterior al Egipto. Encontraron un documento. Salió una nota de 5 páginas en el diario.
Un documento escrito en piedra. Lo decodificaron luego de 6 meses, no sé cómo, algo de una actualidad impresionante. Sobre la lucidez. Sobre el hombre lúcido.
Bueno, sobre el sacerdote. Ya lo entenderán. Sacerdote y hombre lúcido en caldeo es igual.
Es impresionante. Hice una traducción libre...y la traje para Uds.
-¿Es muy largo, papá?
-¡Julinha! Hija, querida, quiero hacer un film épico para incluir este texto al final.
"El hombre lúcido sabe que la vida es una carga tal de sucesos y emociones, que jamás se entusiasma con ella, tampoco jamás le teme a la muerte.
El hombre lúcido sabe que vivir y morir son lo mismo en términos de valor, ya que la vida tiene tanto sufrimiento, que su fin no puede considerarse un mal.
El hombre lúcido sabe que es el equilibrista en la cuerda floja de la existencia. Sabe que por opción o accidente siempre puede caer al abismo, interrumpiendo la función circense.
El hombre lúcido también puede elegir la vida. Entonces agotará todas sus posibilidades.
Paseará por su campo abierto, por callecitas floridas, verá la belleza en todo.
Tendrá amantes, amigos, ideales.
Urdirá planes y los concretará.
Existirán infortunios y enfermedades y si le alcanza alguno, sabrá soportarlos con coraje y docilidad.
Morirá, el hombre lúcido, de causas naturales, en edad avanzada, cercado de hijos y nietos, que seguirán su magnífica aventura.
Habrá sobre la memoria del hombre lúcido, un aura de bondad.
Se dirá: "Aquél amó mucho. Hizo muy bien a las personas."
La justa ley máxima de la naturaleza obliga a que la misma cantidad de sucesos malos en la vida de un hombre sea de sucesos favorables. Pero el hombre lúcido, que optó por la vida, con permiso de los dioses, tiene el poder de alterar esa ley en su vida.
Los sucesos favorables serán siempre mayoría, porque es una cortesía de la naturaleza para con los hombres lúcidos."

(Extraído de los subtítulos ofrecidos en Clan-Sudamérica)

Fuentes:
Blog Na Minha Rolleiflex
Revista Moviola
Revista Istoé
Revista Bravo

martes, 3 de marzo de 2009

lunes, 2 de marzo de 2009

Caetano Veloso, director de cine

En una entrada anterior hablaba sobre la curiosa participación de Caetano como actor del film Onda nova(1983).
Más conocida es su actuación como director del film-ensayo O cinema falado de 1986.
Bien, de la página web oficial de Caetano extraje un excelente análisis del film (que proyectáramos el año pasado en el Pasaje Dardo Rocha) escrito por un profundo conocedor de la cultura brasileña (y encima argentino), que reproduzco íntegramente a continuación.
No se lo pierdan:


BANALIDAD
(a propósito de O Cinema Falado de Caetano Veloso)
por Gonzalo Aguilar (*) -

14-16 de mayo de 1999, París. ¿Se acuerdan cuando Jean-Luc Godard ponía canciones de Charles Aznavour en sus películas? Jean-Paul Belmondo cruzaba apurado la Rue Faubourg de St. Denis, con su polera beige y su blazer ajustado, mientras en el bar lo esperaba Ana Karina con una estola de piel blanca y el tapadito escocés, fumando Gitanes. Por una moneda de 20 francos, podía escucharse en la rockola “Tu t’laisses aller” cantada por Charles Aznavour, sí, el mismo de Disparen sobre el pianista de Truffaut y del champagne Monitor. Entonces, Ana Karina suspiraba (nadie supiraba como ella) y decía “Aznavour me hace perder la cabeza”. Otro tanto dijo alguna vez Bob Dylan, un hombre poco inclinado al elogio fácil: “Aznavour es un genio”.
En los tres recitales sucesivos que dio en la Cité de la musique en París, en mayo de 1999, con Augusto de Campos y Lenine como invitados, Caetano Veloso interpretó “Tu t’laisses aller” de Charles Aznavour e hizo, para cada una de las intepretaciones, una introducción autobiográfica en la que habló de Une femme est une femme, el film de Godard de 1961 que incluye la canción.[1] El primer día, habló de Ana Karina, el segundo de Aznavour y el tercero de Godard. Es decir, habló del cuerpo, la voz, la mirada; de la star, el chansonier, el director.
Desde su tiempos como crítico de cine, a principios de los sesenta en Salvador, Godard fue una de las pasiones de Caetano. En su libro Verdad tropical escribió que Sin aliento fue una revelación; Pierrot le fou y Una mujer es una mujer, fundamentales para el tropicalismo, y Masculino-femenino, con sus “filhos de Marx y a coca-cola”, un momento más de la cotidianeidad y de la vida. Finalmente, La Chinoise y Week-end, “comentários sobre a parte já vivida da aventura”. En los ochenta, la prohibición de Je vous salue, Marie durante el gobierno de Sarney hizo que Caetano saliera a pelearse con todos e irrumpiera en el Festival de Cine de Rio de Janeiro, vestido con ropas extravangantes, para acusar de imbéciles a los responsables de la prohibición. Hasta se peleó con Roberto Carlos quien le respondió que “o povo é contra o filme. Então, graças a Deus, a minha opinião é a opinião do povo”. El caso adquirió carta de ciudadanía en el rock con la canción de Paralamas do Sucesso: “O governo apresenta suas armas / Discurso reticente, novidade inconsistente / E a liberdade cai por terra / Aos pés de um filme de Godard” (“Selvagem”). Caetano siempre fue un godardiano y defendió la vitalidad, la experimentación y la frescura de sus primeras películas.
Godard es una de las presencias tutelares de O cinema falado tanto por la profusión de sentencias que oscilan entre la boutade y la sabiduría como por el amor a la cita y la experimentación. Así como en sus recitales Caetano descubría la cinta de Moebius que le permitía ir de Godard a Aznavour, en la película el mundo ultraconversado de Godard envía a Noel Rosa y a su samba-canción “Não Tem Tradução”. Compuesto en parcería con por Ismael Silva y Francisco Alves, en esa canción Noel Rosa le respondió a los críticos de cine que decían que “I love you” sonaba mejor que “eu te amo”.
O cinema falado
É o grande culpado da transformação
[…]
Tudo aquilo que o malandro pronuncia
Com voz macia é brasileiro, já passou de português
Amor lá no morro é amor pra chuchu
As rimas do samba não são “I love you”
E esse negócio de “alô, alô boy” e “alô Johnny”
Só pode ser conversa de telefone
Un habla del cine y un habla de una cultura: ¿cómo pasar de una cosa a la otra, de Godard a Noel Rosa, de Aznavour a Augusto de Campos, de Lenine a Anna Karina, en fin, de Caetano Veloso a todos los demás sin derivar en una ensalada ecléctica que termina ofreciendo un muestrario inerte de la cultura?


5 de febrero de 1986, Salvador de Bahia. Vi O cinema falado una tarde en la que hacía mucho calor. Podría haber ido a la playa pero decidí meterme en una sala de cine. No había lugar más adecuado para ver un film que transcurre en Río, en Bahía, en Santo Amaro da Purificação (el pueblo donde nació Caetano). Me senté en la butaca y asistí a una historia que era en realidad una serie de conversaciones, lecturas y largos discursos. Tuve que moverme dificultosamente entre mi portugués de tourist y la sorpresa por lo que se desplegaba ante mis ojos. Fue abandonar la sala y encontrar a la película en la ciudad. Todo era extremadamente múltiple e impuro, pero un mismo orden secreto regía la ciudad y el film. En esos años, el cine de la plaza Castro Alves, a praça do povo, se llamaba “Glauber”. Por esas calles, en los días de carnaval de 1985 homenajeando a Jorge Amado, los trios eléctricos comenzaban a incursionar en el reggae y en ritmos afro. La promesa bahiana era básicamente eso: una cultura popular ruda y sofisticada. Lo que en la Argentina se llamaba cultura popular estaba siempre acechado por el fantasma de la política o de la mala calidad (es decir, de la autenticidad), por el grotesco de una cultura que históricamente había sido deglutida o acorralada por las políticas de la elite. La cultura popular brasileña, en cambio, estaba llena de promesas de felicidad. ¿Era un efecto paradójico de la esclavitud? Se podía ser populista en Brasil o, en su defecto, adorar ese populismo chic también envidiable. Oiticica hablaba de Malievitch, se codeaba con la crema de la crema neoyorquina y mataba el tiempo en una favela carioca. Caetano era cantado por el pueblo, componía para telenovelas y hablaba de Deleuze y Heidegger. Drummond de Andrade y Vila-Lobos aparecían en los billetes, una escola de samba homenajeaba a Macunaíma, el carnaval bahiano impulsaba la lucha de las minorías negras y Gilberto Gil bailaba en los Filhos de Gandhi antes de ser ministro de cultura.
O cinema falado es una película imposible de describir: Jorginho, un amigo carioca de Gávea que me había hospedado en su casa y conocía a Caetano, me había dicho que había pocas cosas más asombrosas que escuchar a Caetano contando una película. Pero O cinema falado no se puede contar, tal vez por ser un rejunte de hablas sobre películas vistas, libros leídos, danzas observadas, fiestas compartidas. No tranches de vie sino tranches de discours. No una historia sino conversaciones, monólogos, delirios o, como se dice en gíria: papos furados. Según el Aurélio: “conversa sem sentido”. El sentido, habría que decir, no está en los significados sino en otro lado. Aunque se lea Guimarães Rosa o Thomas Mann (en la escena de la playa), los sentidos los trae el cine cuando pone en escena estos textos. Todo lo que puede un encuadre cuando se trata de atrapar una voz al vuelo.

1936, San Francisco. Se estrena otra de las películas del dúo Fred Astaire y Ginger Rogers. Follow the fleet (Sigamos a la flota) de Mark Sandrich. Esta vez Fred se alista en la marina y hace unos números encantadores con sus marineritos (lo acompaña Randolph Scott, la pareja nunca confesada de Cary Grant). Y en el medio de todo, sobre todo o debajo de todo, la música de Irving Berlin. El tema de los conflictos en un buque de guerra era internacional: Muchachada de a bordo de Manuel Romero, con Luis Sandrini y Tito Lusiardo, es del mismo año que la película de Sandrich. En Follow the fleet los marines no conquistan bárbaros países lejanos sino que simplemente se preocupan porque el mar los separa de las mujeres. Pese a eso, Follow the fleet admite ser leída como una fábula que enseña, tácitamente, que el destino gay puede no ser desdichado.

Hacia el final, Ginger y Fred bailan “Let’s face the music and dance” de Irving Berlin. Como siempre, baile, representación y vida cotidiana son un continuo. Cuando Ginger y Fred (vestidos de rigurosa gala) se están por suicidar, comienza la música: “While there’s moonlight and music / and love and romance”. La filosofía es de cartonpiedra, como el decorado, pero el movimiento de los bailarines la hace ligera, digerible, encantadora. Astaire estrictamente no baila sino que deja que lo haga el decorado. En un primer momento el decorado y los objetos se convierten en una prolongación de su cuerpo, hasta que finalmente cuerpo y decorado son solo uno, así como son uno el soñador y el sueño, el cuerpo y la idea, lo visual y lo sonoro. Lo más llamativo es que no hay esfuerzo ni acrobacia ni envión. Sólo gracia o deslizamientos.
En O cinema falado también hay baile. Como una peonza, el film de Caetano adquiere su gracia y su movimiento por la tensión entre los polos opuestos. Es un collage compuesto de antagonismos: desde la dedicatoria inicial a Agripino de Paula y Antonio Cicero hasta el final, con una niña recitando Heidegger. En la danza también se produce un efecto general en base a contrastes: desde la concentración de la danza contemporánea de Stokler al baile amateur, despreocupado y descontracturado, de su hermano Rodrigo danzando “Aguas de março” de Jobim y de Dazinho quien baila “Abeja reina”, de Caetano. Rodrigo, Dazinho: ¿bailan bien? No. ¿Bailan pésimo? Tampoco. Bailan, cómo decirlo, con gracia, no repitiendo una coreografía aprendida sino tratando de seguir la música. Caetano los capta en un plano secuencia fijo y los convierte en cuerpos adorables. En un caso y en otro, sea danza contemporánea o baile de amigos, la promesa del cine se cumple una vez más: cuerpo verdaderos. Recordar lo que decía Serge Daney: “el cine es ese arte extraño que se hace con cuerpos verdaderos y acontecimientos verdaderos”. En todos los casos (Stokler, Rodrigo, Dazinho) el plano secuencia logra su objetivo: el montaje lo hacen los propios cuerpos. Cada uno, a su manera, hace su propio cine, crea su propia gracia. Fred Astaire bailado por una horda de fanáticos de Fellini.


28 de octubre de 1997, Rimini. “Lo que yo soy es lo que tengo ganas de contar” escribió Federico Fellini en su libro Hacer una película. Y agregó: “Yo lo inventé casi todo: una infancia, una personalidad, las nostalgias, los sueños, los recuerdos, por el gusto de poder contarlos”. La invención se opone a la clasificación: ésta trabaja con el imaginario, disecciona, separa, observa; aquella, en cambio, se involucra pasionalmente, fantasea, conecta, borra contornos. La clasificación es vertical, la invención transversal. O cinema falado, además de godardiana, es felliniana. En un mismo gesto, clasifica e inventa. La película se construye, en todos sus tramos, a partir de la atracción de los opuestos. Godard, cerebral y sofisticado, es el diálogo, Buster Keaton, Ana Karina, el pop, la juventud, el sol. Fellini, sentimental y popular, es la saudade, Chaplin, Giulietta Masina, el kitsch, la infancia (en el cine de Godard están prohibidos los niños), la luna. El sol y la luna, “tela de luz puríssima”.
En Omaggio a Federico e Giulieta (2000), Caetano interpreta “Let’s face the music and dance” en homenaje a Ginger y Fred (1986), una de las últimas películas de Fellini. El compositor bahiano explicó su versión diciendo que “nós a tocamos como se fôssemos uma banda fuleira que toca na rua para esmolas”. Apropiándose de Estados Unidos (del músico más popular de la música popular norteamericana), Caetano convierte a Santo Amaro en Rimini o al revés. Es una versión como si la hubiera bailado Dazinho evocando ‘mal’ a Fred Astaire.
Una de las escenas más intensas y bellas de O cinema falado transcurre frente a la iglesia de Santo Amaro da Purificação, el pueblo donde nació Caetano en el Recôncavo bahiano (justamente de esta escena se tomó el fotograma que ilustra la tapa de Omaggio). La iglesia se encuentra toda iluminada y Caetano conversa con Dazinho: “Tem o cinema mudo e o cinema calado”. Ambos recuerdan con saudade los estrenos de las películas de Fellini. Con Los inútiles “o Sr. Agnelo Renato Rosso lloró”, recuerda Caetano. Por la cultura que traía el cine, todos querían ser estrellas, excepto Dazinho que sólo deseaba ser “poeira de estrela”. ¿Qué hacer con todas esas intensidades de los viejos tiempos, cuando se pasaba de una cosa a otra sin mediaciones, cuando cualquier cosa podía ser un juguete?
Recuerdo que de chico mi padre me contaba siempre esa película en la que un personaje que vivía en la juerga se burlaba de los trabajadores desde un auto con un corte de manga y gritando “¡¡¡¡Laburatori pprrrrrrrr!!!!”. ¿Quién iba a pensar que el auto iba a pararse en plena ruta? Eran los tiempos en que el trabajo pagaba y había justicia poética. También estaba “Marceeeelllloooooo!!!!”, el grito amanerado de La Dolce Vita, que –siempre según el relato de mi padre– se había convertido en la broma de los ambientes juveniles. Recuerdo además otra cosa que me sucedió años después en Roma cuando en la entrada de una pizzería un grupo de personas recibía la llegada del auto con los invitados al grito de “É arrivato Zampano!!”. Fellini se mezcló tanto con la vida que hizo de ésta una mera imitación de su cine (antes que la vida imitara a la mala televisión). Godard es el cine imitando al cine mientras Fellini es el cine imitando a la vida. La de Caetano, sorprendentemente, es la película de un cinéfilo: la conversación después de ver las películas como modo de hacer cine.


6 de junio de 1968, São Paulo. Caetano Veloso y Gilberto Gil son invitados a dar una charla para los Estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Van acompañados por los poetas paulistas Augusto de Campos y Décio Pignatari, que los alaban a la vez que los defienden. ¿El aula? Una ratonera. Son tiempos agitados: todos coinciden en que el cambio social es inminente, todos intentan intervenir y darle forma a ese cambio. Los estudiantes son militantes de izquierda, denuncian el “desviacionismo” que se está produciendo en la música popular y defienden la idea de hacer una música de protesta, nacional y popular. Los tropicalistas hablan (crípticamente) de “revolución”, de salir a las calles, del “Che” Guevara y la violencia, pero también usan pelo largo y guitarras eléctricas, defienden la alegría y la moda, tienen su poética y su erótica. Originalidad: no defienden la poesía combativa y de protesta de los CPC (Centros Populares de Cultura) sino la elaborada y experimental poesía concreta. Tomaron la frase de uno de sus textos y la usan de título para su canción manifiesto: “Geléia Geral”. La “geléia” era la jalea que, desde los grandes carteles publicitarios, prometía larga vida. Con fines didácticos, Caetano explicó algo más al interpretar “Cambalache” de Discépolo como si el término del tango fuera una traducción aproximada al castellano de “Geléia Geral”. Además, le cambió ligeramente la letra:
Mezclaos con Toscanini, Ringo Star y Napoleón
Don Bosco y La Mignon, John Lennon y San Martín[2]
En esos años, Augusto de Campos escribió los artículos más enfáticos y apologéticos sobre el tropicalismo. Le interesaron, básicamente, la idea de una cultura popular no anclada en lo nacional (una cultura popular cosmopolita) y el cuidado en la elaboración de las letras (además de que los arregladores musicales, Rogério Duprat y Damiano Cozella, venían de su propio grupo, el concretismo). En una tarea de crítica militante, estableció nexos entre lo que estaba sucediendo en la música brasileña con otras manifestaciones contemporáneas: según sus palabras, “Alegria, alegria”, por ejemplo, se asemejaba a un film cámara en mano a la Godard. La alianza continuó a lo largo de los años y llegó hasta los ochenta, cuando Caetano adaptó para O cinema falado dos poemas concretos: “flor da pele” (1959) de Augusto de Campos y “organismo” (1960) de Décio Pignatari. En ambas lecturas, Caetano se interesa por mostrar el color erótico que se puede arrancar de los poemas concretos aparentemente despojados y fríos. A las voces y las letras, el film le suma los cuerpos desnudos, nada pornográficos, Del papel a la playa. Para “organismo” se aprovecha de lo que ya había dicho la crítica literaria: la naturaleza cinematográfica del poema en su close-up de la palabra. Pero algo más: Caetano introduce una cita del primer corto de Glauber Rocha, “O pátio”, que jugaba con los cuerpos y las baldosas blancas y negras de un patio. En el film, la mujer y el hombre son una blanca y un negro. El acto amoroso, que ambos cuerpos simulan, no tiene un crescendo basado en el movimiento sino que se representa por una serie de cortes. No hay erotismo (ni pornografía) de los cuerpos: todo la seducción está en la forma de las letras, y el cuerpo del negro es bello cuando pronuncia la “o” de orgasmo. Cuando Caetano lee a contrapelo (una niña recitando a Heidegger, Fellini en la periferia, Godard como papo furado, la música como prosa de la poesía de la danza, el concretismo como poética del sexo, Thomas Mann en la playa carioca) no borra la esencia de aquello que toca sino que la revela bajo otra luz. Es la virtud de la plasticidad que tienen los objetos cuando se los somete a nuevos golpes de energía.
En los sesenta todas las conexiones parecían posibles y deseables. Augusto de Campos escribió que había que transitar “de la lucidez lúdica de un Godard al lúcido ludismo de un Richard Lester; cuando el cine – movies, por encima de todo – si muove, con sus antihéroes vertiginosos, en la fuga “à bout de souffle”, en la corrida incesante de los Beatles, en la sucesión barroca de episodios movidos (que no conmueven) del 007 -‘ce rusé personnage’-, superman de un nuevo arte-de-ingenio cinematográfico”. Hoy, cuando el escándalo ya no es posible, el elitismo puede salir de la cárcel del valor en la que estuvo encerrado tanto tiempo. Pero en Caetano eso no es un problema porque el valor siempre viene después: en sus mezclas no hay una consideración ideológica ni polémica sino energética. Como lo dijo Thomas Mann en ese texto sobre el matrimonio que se lee en O cinema falado y que Caetano comenta con inteligencia en uno de los bonus del DVD: “Es inútil, no hay retorno posible. Toda fuga hacia formas históricas vacías de vida es oscurantismo; toda piadosa represión de conocimientos entraña tan solo mentira y enfermedad. Es una fe falsa, orientada hacia la muerte, y en el fondo descreída, pues no cree en la vida y en sus energías inagotables”. El artista como un conductor de energías, una central que envía señales a otras transmisoras y se desparrama por las ciudades. Esta era una idea de Maiacóvski en su defensa de Khlebnikov contra los burócratas de la cultura, y la retomó Haroldo de Campos que emitió sus señales a Caetano Veloso, quien las imprimió en Circuladô de fulô, uno de sus mejores discos.


Abril de 2005, Buenos Aires. Tian bian yi duo yun es el título en taiwanés de una de las últimas obras de Tsai Ming-lian. En inglés fue traducido como The Wayward cloud. En castellano podría ser La nube díscola o algo así (en la revista El amante proponen el más exacto de La nube errante). Como siempre, Ming-lian da en la médula de las relaciones humanas en aquello que tienen de permanente y de manifestación histórica. En La nube díscola se trata del cruce entre el sexo y el amor: en una sociedad en la que se puede ver o espiar todo; ¿qué cosa es lo obsceno, qué cosa lo pornográfico, qué lo erótico y qué el deseo. La película es una mezcla de Los paraguas de Cheburgo (1964) de Jacques Demy y Catherine Deneuve con Garganta profunda (1972) de Gerard Damiano y Linda Lovelace. Otra vez, la dificultad de clasificar: mejor seguir intensidades, descargas de la memoria, nomadismos desclasificatorios.
Hay encuentros que se producen fatalmente. Como el de Caetano y Tsai Ming-lian. Bem vindo a São Paulo (2004), film en capítulos realizados, entre otros, por Leon Cakoff, Mika Kaurismäki, Maria de Medeiros, Amos Gitai, Tsai Ming-lian y Caetano Veloso. En O cinema falado, el tramo de Paula Lavigne (actriz y actual esposa de Caetano) toca, punto por punto, todas las cuestiones que aparecen en La nube díscola. ¿Qué tipo de sexualidad ha construido la raza humana para, aun cuando es mostrado, repetir los mismos mecanismos y las mismas relaciones? ¿Cómo llegar al sexo desde el cine si éste está más allá de la imagen? El monólogo de Lavigne en su cama, con bombacha y con un hombre negro en calzoncillos que se cruza delante de ella, dice más o menos así:
Casi nunca es bueno ver sexo en el cine. El cuerpo de la mujer es un uniforme. Hace falta mucha violencia y mucha delicadeza para arrancarle a la mujer ese uniforme. Los ojos del hombre. Arrancarle los ojos al hombre. El cuerpo desnudo de un hombre nunca está donde está el de la mujer […] Godard en el film de la Virgen María le quitó al desnudo el uniforme del desnudo. Pasolini registra un pene de frente con la cámara sagrada […] Es bonito el pito como una herramienta encantada e infalible. La radicalidad del orgullo más allá del placer. La mujer goza más que el hombre. Pero es porque el hombre es el amo y esclavo del orgasmo. El cine porno es aburrido. Siempre la caricatura de la relación heterosexual y el permiso de espiar la homosexualidad femenina. La homsoexualidad masculina está fuera del mundo. Sólo aparece en films donde hay homosexualidad masculina. Y sin embargo la curva de la gran interrogación sobre el sexo pasa necesariamente por ésta.
¿Habrá que ser católico y dejar de serlo para, después, poder mostrar el sexo? ¿Podrá existir, alguna vez, un cine verdaderamente pornográfico? ¿O hay pudor mayor que las películas porno actuales en las que el sexo no tiene nada que ver con la vida, que muestran absolutamente todo y con una luz uniforme? O cinema falado no es en realidad una película sobre las artes (sus capítulos son “música”, “danza”, “literatura”) sino sobre una erótica que las atraviesa a todas ellas. Por eso las metamorfosis de Eros son tan importantes y van desde el “orgasmo” del poeta concreto (poesía erudita + cuerpo popular) al del personaje que se desnuda totalmente ante el espejo (la homosexualidad como la forma más refinada del narcisismo). La “curva”, en realidad, une los diferentes campos y parece decir: lo que trae el cine son los cuerpos.

23 de marzo de 1964, Londres. Sale publicado en Londres el libro In his own write de la estrella de yeah-yeah-yeah John Lennon. La BBC promueve una lectura hecha por el propio John y Norman Rossington en el programa Tonight. El primer intelectual argentino en escribir sobre Los Beatles fue Victoria Ocampo, quien fue testigo de la beatlemanía en Londres y los descubrió inteligentes detrás de “She loves you”.[3] El músico erudito Juan Carlos Paz anotó en su diario: “¡No hay que indignarse con Los Beatles que lo hacen lo mejor que pueden! Aparte de que después de tanta música sofisticada, entre popular y culterana – jazz metafísico, jazz culto, tango inyectado de Bartók, de Ravel, de Stravinsky o de cualquier otro que preste el indispensable y sofisticado pasaporte de cultura y modernidad, o mejor aún, de culto y modernoso –, los Beatles ocupan una ubicación semejante a la de los juglares y menestrales de la Edad Media, la pandilla inolvidable de los Villon o Garcilaso, o actualmente la de John Cage o de Juan Hidalgo” y agrega en nota al pie – verticalismo obliga – “con las distancias supuestas o probables”. La edición argentina de In his own write salió en 1967 con prólogo y traducción del crítico literario Jaime Rest, quien elogia este intento de “joycear” el lenguaje y recurre a las obras de Lewis Carroll, Edward Lear, Samuel Beckett y James Joyce para explicar en qué consiste la experiencia escrituraria del beatle John (hasta entonces solo un melenudo que no desafinaba). Y Jaime Rest es literatura. Escribe el autor de “Help!” en su poema “Deaf Ted, Danoota, (and me)”:
Thorg Billy grown and Burnley ten,
And Aston Villa three
We clobber ever gallup
Deaf Ted, Danoota, and me
Y Rest, libre y libertino, reinventa:
Bostecillo tupido, Isabel sarli
Por Boca Juniors que siempre ganó
Sin la pausa, la prisa, ni la pena
Es sordo Ted, Danoota y yo
La escena dedicada a Los Beatles de O cinema falado es luminosa: el bajista Dadi los compara con Dylan, y si bien reconoce la superioridad intelectual de éste, sostiene que Los Beatles son el lazo que une con la cultura de masas. “Filhos do vigor da banalidade foram empurrados ao rigor da clareza”. La observación se asemeja a un teorema: Dylan es más complejo, sin duda, pero qué hacer con el 60% de la vida – si no más – que transcurre en la banalidad. Los Beatles descubrieron una alquimia y llegaron a lo que en Brasil se denomina una “tradición de rigor”. El término fue acuñado por Décio Pignatari a partir de la poesía de João Cabral de Melo Neto y tuvo un carácter proselitista: quiere decir, nada más, que el artista ejerce cierta selección de los materiales a partir de ciertos principios y aplica ciertos procedimientos de los que no se aparta. El mito modernista del plus de conciencia en todo su esplendor, pero ahora aplicado a la banalidad de lo cotidiano o de la histeria de las adolescentes.
En un cierto régimen de signos, todas las expresiones culturales pueden agruparse por lo que denominamos alto y bajo. Pero en otro, esa organización jerárquica (aunque admita la inversión) es insuficiente, pálida, débil. No admite el pathos ni los recorridos que no actúan necesariamente en un escalamiento jerárquico y vertical, sino que pueden actuar por agrupamientos arbitrarios, disgregados, zonales, con el único fin del uso y del consumo necesario de combustible. La emotividad puede colorear todas esas zonas e imponer el orden de la memoria, del gusto o del encuentro azaroso. Rigor y banalidad. En la fantástica escena en la que Dedé Veloso y Felipe Murray hablan del cine (“era industrial”) y la TV (“era electrónica”), y en la que están incluidos los fragmentos de Mário Peixoto y Glauber Rocha (los encuentros verticales se transforman en choques horizontales), el joven Felipe y la bellísima Dedé recitan el diálogo entre Sansón y Dalila (1949) de Cecil B. de Mille. No parodian el film, ni lo citan ni lo recrean: simplemente lo repiten. Y en esa repetición aparece toda la verdad de O cinema falado: hay que insistir en la banalidad con rigor porque es lo único trascendente que nos queda.

Notas: [1] El recital “Carte blanche à…” está organizado por la Cité de la Musique (París) y consiste en invitar a un músico y darle “carta blanca”, esto es, que pueda invitar a otros artistas. Caetano invitó a Lenine y a Augusto de Campos.
[2] “¡Qué falta de respeto, qué atropello / a la razón! / ¡Cualquiera es un señor! / ¡Cualquiera es un ladrón! / Mezclao con Stavisky va Don Bosco / y "La Mignón", /Don Chicho y Napoleón, / Carnera y San Martín...”. Stavisky es el famoso ladrón sobre el que Alain Resnais hizo una película: Stavisky el estafador (1974).
[3] Testimonio de María Esther Vázquez: “Recuerdo que en el año 1964, Victoria Ocampo trajo el primer disco que habían grabado los Beatles. Nos reunió en su casa de Mar del Plata a una serie de personas, y después de la comida puso el vinilo y dijo: -Escuchen porque, o mucho me equivoco, o estos muchachos van a marcar una época”. El texto en el que se menciona a Los Beatles están en los testimonios escritos a principios de los sesenta e incluidos en la sexta serie.

Publicado en Revista Grumo 01/11/2006


(*) Gonzalo Aguilar: Nació en Buenos Aires, Argentina. Doctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires, es docente de la cátedra de Literatura Brasileña y Portuguesa en la UBA. En el año 2002 fue Profesor Visitante en Stanford University (USA). Publicó diversas antologías de literatura brasileña y libros sobre cine, además de participar con sus artículos en varios volúmenes colectivos. Recientemente ha obtenido una beca del David Rockefeller Center for Latin American Studies en Harvard University (USA) por su actual proyecto de investigación sobre representaciones culturales de la guerrilla en Brasil y Argentina.

Finalmente, el trecho donde Rodrigo Veloso samba al jeito del recóncavo "Aguas de Março". Ah, también se puede ver a la recientemente fallecida Dona Edith do Prato.